Vivimos en tiempos de cambios geopolíticos que avanzan a una velocidad sin precedentes, impulsados en gran parte por el progreso tecnológico (inteligencia artificial, aprendizaje por imitación, humanoides, automatización, entre otros). Sin embargo, factores internos como la disminución de la competitividad de nuestra mano de obra, la baja eficiencia gubernamental y regulatoria, el deterioro de la infraestructura y los problemas de seguridad también contribuyen a nuestra situación actual.
México cuenta con una ubicación geográfica privilegiada, y la cercanía con Estados Unidos lo convierte en un socio atractivo para el comercio mundial, especialmente por su compatibilidad cultural en comparación con otras regiones y por supuesto que por sus tratados comerciales que nos permiten comerciar sin barreras (por ahora). Sin embargo, en los últimos años, el país ha enfrentado crecientes retos en infraestructura energética, seguridad, agua, eficiencia gubernamental y en instituciones clave como aduanas, reguladoras de logística y comercio, así como la implementación de nuevas leyes laborales que hacen un panorama mas complejo y menos competitivo y por factores menores que en conjunto suman al impacto como la administración aeroportuaria, ferroviaria y por la falta de un plan integral consolidado de infraestructura y de vision país. Todo esto, en una era en la que la automatización transforma y seguirá transformando el panorama comercial global, coloca a México en una posición vulnerable que aun no hemos despertado a comprender.
Adicionalmente a esto, la estrategia política ha estado más enfocada en atraer inversión extranjera por encima de fortalecer nuestras competencias internas, apoyar el desarrollo nacional o invertir en educación para desarrollar talento y capacidades competitivas en áreas de alta especialización, más allá de la mano de obra convencional.
Un punto de bajo costo y de alto impacto es la urgencia de mejora regulatoria o para ser mas directo.. De la des-regularización que permite de forma muy rápida brindar agilidad y eficiencia a los tramites que se requieren de hacer con gobierno. Es imperativo dar una revisada a la colección de regulaciones su resultado y eficiencia de implementación (que tan bien han funcionado) y eliminar a todas ellas que no agregan valor y a las que estorban y no aportan. Adicional a eso es fundamental limitar la capacidad de regulaciones y exigir a los legisladores descartar una regulación del libro antes de incorporar una nueva.
En este contexto complejo, emerge una nueva amenaza importante que no se ha considerado lo suficiente por nuestro estatus quo: la automatización impulsada por IA y el aprendizaje por imitación. A diferencia de la programación tradicional, esta tecnología permite a los sistemas automatizados imitar comportamientos humanos complejos, eliminando la última barrera que requería destreza y juicio humano. Así, mientras nuestra competitividad disminuye, la tecnología avanza, y la automatización de la mano de obra mediante humanoides, aparatos y robots entrenados por IA podría desplazar la ventaja competitiva que hasta ahora ofrecían los trabajadores.
Hoy en día no solo vemos tecnología en desarrollo sino ya casos de éxito como bodegas de logística completamente automatizadas y robotizadas con minima interacción humana.
Actualmente, algunas de estas tecnologías se encuentran en una fase de desarrollo avanzada y ya existen pilotos en diversas plantas a nivel mundial. Existen varios actores importantes, con significativos fondos y logros impresionantes, que planean implementar esta tecnología durante la próxima década. Los costos de la misma cada ves disminuyen mientras los costos de hacer negocio en nuestro país aumentan y son cada ves mas inciertos.
Esto transformará drásticamente las reglas del juego, y necesitaremos adaptarnos para mantener la competitividad. Urge una nueva vision, y un nuevo plan ya que cualquier determinación tomara tiempo implementar y requerir un trabajo minucioso con mucha atención a detalle y con un enfoque bien decidido.
Mientras tanto, nuestros legisladores buscan implementar una cultura de jornadas laborales reducidas, inspirada en Europa, sin ajustar la carga impositiva ni mejorar la calidad de vida de la población o de las empresas, lo que irónicamente hace que la automatización sea aún más atractiva y acelera su implementación.
Enfrentar este desafío requiere repensar nuestro enfoque y definir un nuevo paradigma que permita a México competir en el contexto global. La clave estará en adaptarse al cambio y promover una visión más amplia y estratégica de desarrollo interno y capacitación especializada, para estar a la altura de un mundo en transformación.